lunes, 12 de diciembre de 2016

Venezolanas se adueñan de la actividad sexual en el Este

MANUEL ANOTNIO VEGA

HATO MAYOR.- En cualquier pueblo del Este dominicano ya hay una mujer venezolana ejerciendo la prostitución, lo que ha provocado recelos entre trabajadoras sexuales dominicanas y haitianas, que se sienten desplazada por la belleza y trato de las foráneas a los clientes.
Ninguna autoridad tiene cifra exacta del número de venezolanas ejerciendo la prostitución.
Las ciudades favoritas para las trabajadoras sexuales de nacionalidad venezolona son: Verón- Punta Cana, Bávaro, La Romana, Miches, San Pedro de Macorís, Sabana de la Mar y Hato Mayor.
Los burdeles de estas ciudades dan facilidades especiales a las pirujas, que han logrado incrementar el número de visitantes.
En la zona turística de Bávaro y Punta Cana,  en la provincia La Altagracia andan en “filas indias”, una de detrás de otras, con pocas ropas al cuerpo, provocando el morbo entre los transeúntes o potenciales clientes..
La presencia es tal, que cualquier mortal se choca con una en cualquier callejón de Verón o HIgüey.

Las quejas de sus homólogas dominicanas y haitianas, aumentan, porque ahora los hombres solo hablan de las bellezas y el trato sexual que dan las venezolanas.
Las pirujas haitianas y dominicanas opinan que es una competencia desleal, la que se está librando con el sexo, que ahora dominan las venezolanas.
Muchas prostitutas dominicanas se han visto obligadas a irse a otros rincones o dedicarse a otros oficios por la situación presentada.
La buena fama de las venezolanas es pregonada por los propios clientes, que dicen encontrar “amor puro” y sensualidad en la intimidad.
El turismo sexual no es nuevo en la zona de Bávaro, donde la bonanza económica, abonada por la explotación turística es cada vez más creciente.
Las venezolanas, conocidas como las mujeres más bellas del mundo, amañan y lubrican el negocio de la prostitución en la zona Este.
VENTAJAS COMERCIAL
Para los dueños de burdeles, bares, restaurantes y drinks, la presencia de las venezolanas le resulta gratificantes, porque han podido ver un incremento en el consumo de bebidas y la afluencia de públicos.
El acento y sus atractivos físicos la delatan a distancia.
Socializan con los hombres hasta con las miradas, que es penetrante y constante.
TARIFAS
Las ofertas sexuales no son tan caras, pero varían por poblaciones y categorías de los centros a visitar.
Por ejemplo, para un turistas acostarse con una venezolana tiene que cantearse con 100 a 300 dólares, mientras que en pueblos como Hato Mayor, salir con ella implica un gasto de 200 pesos de salidas, 600 de cabañas y mil pesos por su servicio sexual.

Aunque las autoridades de migración, judiciales y policiales saben de las operaciones ilegales de las venezolanas en la actividad sexual, no han actuado para regularizar y crear normativas de higiene.

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