sábado, 17 de agosto de 2019

La envidia y Los Procustos


POR MANUEL ANOTNIO VEGA
En la mitología griega existió un personaje que se creía estar “arropado” de conocimientos, con lo cual buscaba avasallar y controlar, para hacer daño. Se creía estar revestido de todo conocimiento.
No aceptaba las ideas de otros, era un verdadero ciego lleno de incapacidad para reconocer las virtudes de los demás.
Era aquel tipo de personaje que arropado de envidia y felonía se resistía a ser superado profesional o personalmente por otros.
Llegaba a tomar malas decisiones, para evitar el avance de otros que lo superaban en demasía y que estaban lleno de buenos deseos y espíritu de superación.
Vivía aterrado por el miedo a ser superado, por gente que nacieron para servir a los demás; para ayudar en el desarrollo y la emancipación de las buenas ideas.
Ese personaje se llamaba “Procusto”, que como un síndrome arropó la antigüedad y que ahora aparece en cualquier contexto de la vida organizada en la tierra.
Ya lo puede percibir en las asociaciones, clubes, instituciones sindicales, partidos políticos y hasta en las iglesias, convirtiéndose en nefasto para el desarrollo del grupo.
Es el tipo que no tiene miramientos para amputar  la cabeza o los pies de aquel que sobresale y que trabaja por el desarrollo y crecimiento de la sociedad.
En la mitología griega, Procusto era un mesonero que tenía su negocio en las colinas de Ática, donde ofrecía posada al viajero solitario. Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta y su cuerpo era más largo que la cama, procedía a serrar las partes del cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Si, por el contrario, era de menor longitud que la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarlo. Según otras versiones, nadie coincidía jamás con el tamaño de la cama porque Procusto poseía dos, una exageradamente larga y otra exageradamente corta, o bien una de longitud ajustable.

Los Procustos de Hato Mayor, que es de quienes quiero hablarle y deseo se interesen en conocer, pues actúan de otra manera, pero con pravedad, con grado exceso de maldad.
La maldad del desalmado hombre  alcanzó protagonismo hasta que apareció Teseo, que invirtió los papeles, restando a Procusto a comprobar si su propio cuerpo encajaba con el tamaño de la cama. Cuando Procusto se fue a la cama, Teseo lo amordazó y ató a los barrotes de la cama y lo torturó para “ajustarlo” como él hacía a los caminantes o viajeros.
Los Procustos del patio no te cortan los pies, ni la cabeza, pero te fusilan con las palabras, al acusar de ladrones a quien está en los cargos o se aventura por una posición pública.
Buscan cortar con el hacha de las palabras, su caminar y su pensar. Procuran inhabilitarlo sin llegar al puesto. Al que está buscan sacarlo con frases hirientes. Para los procustos todos el mundo es ladrón, sinvergüenza, corrupto y delincuente.
Los procustos están por todas partes, como en la familia, sociedad, las empresas o la política.
Solo los tolerantes se pueden enfrentar a este síndrome que crece como las verdolagas en cafetal.
“Así, cuando alguien quiere que todo se ajuste a lo que dice o piensa, lo que quiere es que todos se acuesten en el lecho de Procusto”.
El síndrome de procusto es tan devastador, que aquellos que cogen tus sueños y los adaptan a sus limitaciones mentales para decirte que no se puede, que eres un iluso y que nunca alcanzarás lo que te propones.
Te roban tus sueños y tus energías…
Sé que tú que me lee conoce aunque sea a solo Procusto, a ese bloqueador del desarrollo de la ciudad, la iglesia, la familia y la sociedad en su conjunto.
“Para reconocer mejor la figura del Procusto a tu alrededor deberás tener en cuenta que los habrá que ejerzan su visión de forma consciente, pero también quienes nisiquieras saben lo que están haciendo.
Les afecta emocionalmente cuando otra persona tiene razón y ellos no. Solo creen en ellos y su verdad la presumen absoluta y venden como verdadera.
Es el tipo de personaje que solo habla y no tolera escuchar y tiene terror a tratar personas que han tenido éxitos.
El sabio fácilmente lo identifica, pues el tipo de gente que siempre limita la capacidad y creatividad del otro en hacer cosas por el bien de la sociedad.
Tiene capacidad para asociarse a otros para acabar con el que está arriba, que ha crecido y desarrollado, o que simplemente se haya destacado más que él.
Conoce este tipo de personaje en tu barrio o ciudad; oficina o empresa; iglesia o partido político. Cuidado porque son malicioso y su tarea es usar la felonía y la alta traición.

3 comentarios:

  1. Nítido. Conozco a muchos, la tierra fértil en que se cultivan yreproducen éstos prototipos de provisto es la mediocridad

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  2. Anónimo8/18/2019

    Vega tienes toda la razón del mundo hermano, Hato Mayor es una ciudad plagada de envidiosos, de gente que no acepta el triunfo ajeno, que no concibe que alguien tenga mucho más capacidad que ellos, pero no importa, los astros verdaderos brillan con luz propia, no como la de esos Productos, que como verdaderos parásitos se pretenden robar las luces que irradian los demás.

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  3. Me gusto esa historia de procusto bendiciones mi tío

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