viernes, 31 de julio de 2020

Los Cocos, un barrio de Hato Mayor golpeado por Isaías


Por Manuel Antonio Vega

HATO MAYOR._ La tarde de ayer jueves 30 de julio, en medio de la pandemia del Covid19, la furia devastadora del cauce del río Maguá azuzado por la tormenta Isaías asoló el sector Los Cocos en Gualey de Hato Mayor, derribando casas y arrastrando ajuares a la casi totalidad de la vivienda, cuyos habitantes se vieron impotentes y corrieron a subir  a techos de viviendas para salvar la vida, por las lluvias y vientos que dejó a su paso Isaias.

Muchas viviendas fueron arrastradas,, otras derribadas por los vientos huracanados y las fuertes corrientes del Maguá, que se salió de su cauce y tomó las calles del sector, cargando consigo todo cuánto encontró a su paso.

Niños, viejos  y mujeres corrían de un extremo a otros, mientra  qie a los más vulnerables se les ponían los pelos de puntas saber que Isaías cambió  su paz por desasosiego y la vida le cambiará su forma de vida.

En fracciones de minutos, el pánico y el terror se apoderó de los más de 2 mil  habitantes a y a vivir  al día siguiente un panorama desolador, causado por el repentino crecimiento del cauce del río Maguá, que a cada segundo que transcurría iba sembrando el caos más espantoso vivido en los últimos 30 años. Ni el ciclón Georges, ocurrido en 1998 ni María en el 2017 Jan causado tantos daños como Isaías al sector Los Cocos, que hoy están sus habitantes en las calles, con colchones, ropas y enseres, a ver si el sol le permite dar utilidad.

La fuerza  "axiomática" de las escorrentias del Maguá no dejaron respirar por más de 12 horas a sus residentes que corriany despavoridos de un extremo a otro pidiendo ayuda para salvar algo de los que había en el interior de sus casas u salvar sus propias vidas.

Más del 80 por ciento de las viviendas fueron afectadas por los vientos huracanados, que despegaban zinc y madera y ponía a volar.

Escasas  viviendas de madera y zinc quedaron paradas, al ser golpeadas por los vientos y el torrente de agua, que subía a los hogares como los minutos en el reloj.

Este jueves las escenas   espeluznantes hacen llorar a cualquier mortal, como madres con niños llorando, mujeres y hombres casi desnudo, porque los vientos y las lluvias extrañaron sus ropas, camas y lo dejaron sin techo donde guarecerse.

Otros sectores

 Los canales que cruzan los barrios Ondina, Villa Canto, Las Guamas, Media Chiva, Plata Bella y desemboca al arroyo Paña-Paña se desbordaron y arrastró consigo ajuares de las viviendas en sus riberas.

Viviendas construidas a principio y mediado del siglo XX fueron derribadas por los vientos, que en momento parecían retirarse, pero que luego regresaban con mayor intensidad y las que no cedieron al viento, lo hicieron con el agua, que se abría paso por calles y callejones, arrastrando vehículos parqueados en las calles.

La tormenta  pasó como a la 2:00  y las lluvias cesaron a las 6:00 de la tarde regresando a la 12:00 de la noche, lo que obligó a la gente amanecer en las calles.

El martillo de zinc

 Como rememorando al ciclón Georges de 1998,  desde la mañana de este jueves, regresó el martilleo de clavo sobre el zinc de viviendas en Hato Mayor, después que  pasó el fenómeno atmosférico.

Zona rural

Con crudeza  y pravedad actuaron los vientos que acompañaron a Isaías en contra de la producción agrícola, derribando árboles maderables y frutales y por consiguiente diezmando la economía en la provincia.

Los ríos se desbordaron y varios puentes que dan acceso a la ciudad y comunidades rurales fueron averiados por las turbulentas aguas.

Las ayudas

Las ayudas del gobierno no ha llegado tras el paso de Isaías, pero en las zonas de desastres se han presentado el senador electo, Cristóbal Castillo con zincs, madera y alimentos, para mitigar la situación.

También en Los Cocos, zona más afectada, se han presentado fundaciones de hatomayorenses a dar asistencia y llevar medicamentos y comidas.

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